Me encanta ser imperfecto y ahora en compañía.
Recompuesto y vulnerable.
Mi independencia es SA-GRA-DA y como tal me gusta ser invulnerable. Estoy dándome cuenta de que he perdido ese estatus así que tengo que recuperarlo. No voy a dar la explicación larga, es privada y no le importa a nadie.
Por lo demás, mi cuarto es enooooorme, todo lo mío está dentro, es cuarto, salón, todo en uno, es genial. Me siento libre dentro de él y de hecho hoy apenas he pasado tiempo fuera de mi cuarto. Raro teniendo en cuenta que lo que quería nada mas llegar a Sevilla era salir a la calle, supongo que tambien tiene algo de culpa el estar ahora en modo “economía militar”.
¿Qué siento? No me gusta lo que siento, pero ya se me pasará.. . Es una mezcla de soledad, sobredosis de realidad y una nostalgia muy absurda. Mas allá de ahí estoy contento por mi cuarto, me encanta tener tanto espacio, siento que es como un traje hecho a mi medida.
Hoy aparte de ponerlo a mi gusto, comprar un sillón, un cubo para la basura y cuatro cosas mas, no he salido apenas de casa, solo para ir al Mercadona con mi hermano un momento. Así que en realidad no tengo nada que contar. Bueno con lo de la vulnerabilidad daría para un post de muchas líneas pero es que no me da la gana de hacer esos pensamientos públicos.
Así que me voy a dormir.

