Tras la superación del primer gran amor o mejor dicho tras superar la ruptura mas importante, tendemos a creer que todo en nuestro interior vuelve a la normalidad, es decir, a exactamente como estábamos antes de conocerlo.
Hoy me he dado cuenta de que no es cierto, mientras cortaba patatas estaba poniendo órden interior y he visto que las consecuencias llevan ahí años: superar la primera ruptura importante conlleva la pérdida de la inocencia, de la esperanza y la instauración del cinismo.
De repente dejas de tener fé en la gente, el ser desconfiado ya no es un esfuerzo, sino la norma, NO TE CREES NADA. Te miras al espejo y crees que te has vuelto duro, cuando simplemente has dejado de esperar …todo.
Todas las ilusiones desaparecen, con el tiempo olvidas hasta qué sentías cuando todo iba bien, y el “amar” parece un espejismo que quedó muy lejos, a veces hasta lo percibes como una enfermedad psicológica que te nubló el juicio temporalmente.
Finalmente no consigues recordar la parte positiva de amar y entonces entras en ese rebaño de borregos que se autodenominan “adultos”, consigues prosperar en otras cosas puesto que las emociones/sentimientos parecen haber desaparecido de tu vida o haberse dado unas vacaciones indefinidas así que no molestan durante la consecución de otras metas.
Pero luego te das cuenta de que tus metas están vacías, no puedes creer en tu futuro cuando no esperas nada de él, esa pérdida de inocencia primigenia ha ido evolucionando en una hiperdosis de realismo. No te sientes dolido, ni amargado, ya que te has vuelto incapaz de sentir nada, simplemente encuentras que vivir es absurdo…
…aun así sigues respirando, comiendo, cagando, currando, te conviertes en una máquina que solo satisface sus necesidades fisiológicas. Lees el periódico para sentirte implicado en qué está pasando a tu alrededor pero llega el momento en que las noticias parecen salir de un mundo paralelo en el que tú no tienes cabida.
Entonces solo te queda una cosa: la rutina….
…y lo único que deseas es romperla.
Moraleja: una vida carente de amor es una vida vacía, insatisfactoria, pero la primera ruptura ha dejado ese rastro de mierda en tu interior que te imposibilita ser capaz de confiar en alguien o enamorarte otra vez sin pruebas contundentes de que serás correspondido. La próxima no serás tú quien entregue su corazón a ciegas, tendrá que ser el otro o el otro (sin opción) quien con esa terapia de choque te muestre que existía un lado positivo y con suerte, mucha suerte, demasiada suerte si le correspondes quizá él siga haciéndolo en lugar de huir por cobardía y entonces vuelvan las ilusiones, las metas con contenido, las ganas de hacer cosas. Los días diferentes en lugar de la rutina, la paz interior, la calma, los días felices.
El presente haciéndose mucho mas grande e intenso que el futuro.
Pero eso no va a pasar…
« Con prisa y sin calma. A los futuros compañeros de piso. »
